COMIENZO DE CURSO

ESTRENA ANDADOR. Las ruedas tropiezan en el empedrado y avanza a trompicones.

“¿De verdad esto me va a ayudar a caminar?”, piensa.
Salen gritos y risas del patio.
“Voy tan lenta que me va a costar todo su recreo pasar el colegio.”
Una niña se asoma entre las rejas y la mira:
– ¿Dónde vas?
– A casa. ¿Y tú?
– Yo no puedo aún porque soy un lince.
– ¿Eres un lince? Me habías parecido una niña.
– Pues soy un lince. Soy más peligrosa que cualquier cosa que veas.
Puedo cazar cualquier cosa.
– ¿Yo soy “cualquier cosa”?
– Si
– ¿Me puedes cazar?
– Y si
– Entonces igual no llego a casa.
Y se oyen dos risas. Una de lince,
una de anciana ahora más ligera.

CrisVerbena