No sé si habéis visto a una persona sonreir alguna vez; y habéis observado cómo se le ilumina la cara; y le brillan los ojos; y eleva los mofletes; y relaja las cejas; y una mueca distinta se le dibuja de vértice a vértice entre los labios; y tantas cosas distintas que le
sucede en el rostro... Pues Cristina de esta manera trivial no sabe sonreir. Y a mí me parece, sospecho, que nos oculta algo. No me atrevo pero debo decirlo aunque sea con el más silencioso susurro aún no soplado por mis labios: la suya es... Una sonrisa desde adentro.